jueves, 2 de julio de 2009

¿Donde está el programa de Gobierno del Sr. Lopez?

Ayer observe asombrado los pormenores de la reunión Lopez-Zapatero en La Moncloa. El recibimiento a Patxi Lopez (así le llamo Zapatero, con una enorme falta de respeto a su cargo institucional) como si fuera el nuevo Obama de las vascongadas permite vislumbrar una futura relación cercana entre el Presidente de los españoles y el lehendakari. Se hablo de algunas competencias (la de politicas activas de empleo, basicamente) y se trata de unir el destino de Euskadi al de España. Una vez más Patxi Lopez demuestra con su intervención el desprecia que tiene por la mayoria de esta sociedad vasca. Hasta ahora todas las intervenciones de Lopez se han acompañado de intervenciones mediaticas en las formas pero con muy poco fondo en los argumentos y las políticas a desarrollar

Como en la actualidad Patxi Lopez sigue sin desarrollar un programa o plan de legislatura, la tendencia es sencillamente comparar sus decisiones con las que los pasados gobiernos nacionalistas han adoptado. El problema es que no existe una política programática y más bien podemos hablar de decisiones deslavazadas sin un plan que dé coherencia a todo esto. Por eso, al amigo Patxi más le vale planificar bien sus años de legislatura no vaya a ser que la falta de previsión o de ideas acabe dejando el proyecto de este gobierno en meras señales de humo, vestidas del bombo mediatico habitual, pero señales de humo en definitiva.

La trayectoria de los últimos gobiernos del Lehendakari Ibarretxe (y no ex Lehendakari como algunos escriben con una sonrisa en la boca) brilla por su impecable planificación y estratégia, con sus errores y aciertos pero con una clara visión a medio y largo plazo. Por eso, me atrevo a repetir las palabras de un ilustre profesor de la Universidad cuando ante la impertinencia de un profesor novel le espeto "perdone profesor, si yo me caiga de mi currilum le aplasto...", pues trasladando esto a la política vasca, mucho tiene q demostrar y hacer todavía el Sr. Lopez hasta que pueda medirse en igualdad de condiciones con las políticas desarrolladas por otros gobiernos. Hasta ahora, nada de fondo y mucho mucho humo....

1 comentario:

  1. Es difícil que López tenga programa puesto que los socialistas nunca han querido tener una ruta a la que ceñirse. Basta recordar la actitud de Felipe, el oráculo del socialismo español, con el asunto de la OTAN a principios de los ochenta para ver su facilidad para decir Digo ahora y Diego después sin ningún tipo de rubor.

    Su estrategia política, basada principalmente en el marketing político y en una habilidad comunicativa digna del mismísimo goebbles, consiste en ir vendiendo en cada momento aquello que se cree encaja mejor entre la población.

    Se puede ser el artífica del mal llamado Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, para ser después el campeón del diálogo con Otegi, hombre de paz, pasar a encarcelarlo, admitir la presencia de la Izquierda Abertzale en unas elecciones de forma fascicular o ilegalizar completamente a ese mundo si conviene para gobernar.

    Ante los vítores mediáticos, podemos observar que repetir con Puelles los pasos de lo que se hizo tras los también viles asesinatos de José Manuel Piñuel o Inaxio Uria es vendido como algo novedoso si lo lidera López en lugar del lehendakari Ibarretxe.

    Lo importante no es la realidad, la clave está en cómo se vende esa realidad. Verbigracia: hoy nos desayunamos con que Iñaki Arriola -ese socialista de toda la vida que militó en EGI-, a la sazón Consejero de Transportes, anuncia años de retraso en la llegada del TAV y aprovecha para culpar de esos retrasos al anterior GV.

    ¿No nos habían vendido la idea de que el TAV llegaba a Euskadi por obra y gracia de Maleni? ¿No era el Estado quien estaba apostando por Euskadi?

    ¿Entiendo bien entonces, y la llega del TAV se debe a los socialistas y el retraso a los gobernantes salientes?

    Si atendemos a lo que publica la prensa sí, en un claro ejemplo de la carencia de programa y la ausencia de libertad de prensa. Pero esto último no lo defenderá Estrasburgo, no.

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