Ayer observé como una vez más el Gobierno español (y no será la última) volvió a cerrar cualquier puerta a una salida al conflicto que padecemos desde hace demasiados años. De una tacada el juez Garzón (esta vez con con anuncio previo del sr. Rubalcaba) detuvo a 7 personas que supuestamente estaban volviendo a reconstruir la dirección de Batasuna.
Se me ocurren muchas ideas en relación con éste hecho pero voy a hacer dos reflexiones ( una jurídica y otra política) para provocar la participación en éste foro:
1. Me pregunto sí la existencia de una reunión en la sede de un sindicato legal (LAB) por parte de una serie de personas vinculadas a la izquierda abertzale puede significar "de facto" la constitución de un nuevo partido político que pueda ser ilegalizado. Para poder ilegalizarlo sería necesario demostrar que dicho partido se ha constituido (incluyendo registro, demostración de su actividad política y de su afiliación) y que tiene los mismos objetivos, fines e ideología que la antigua Batasuna. Todo esto no se ha producido y de tener indicios únicamente pudiéramos calificarlo de algo embrionario pero nunca de un nuevo partido sobre el que se pueda aplicar algún tipo penal derivado de la inconstitucional Ley de partidos. Lo digo porque hay quien defiende (me incluyo) que a través de la ilegalización de Batasuna (y hablo de argumentos jurídicos y nunca de apetencias humanas) se están ilegalizando ideas y minando los derechos de una serie de personas vinculadas a dicha ideología. Y es que el tan mencionado Estado de derecho nunca puede servir para pagar con la misma moneda a quienes no han sido capaces de condenar la violencia de ETA a lo largo de estos años. Y es que la defensa de los derechos individuales de las personas no es un "buffet" en el que cada ciudadano puede elegir lo que quiera. Sencillamente o se defienden o no pero no valen medias tintas. O se defienden todos los derechos individuales de la persona (y con esto no pretendo poner al mismo nivel el derecho a la vida y el derecho de reunión a través de la actividad política, simplemente quiero que se traten como lo que son, derechos inviolables) o estaremos jugando al "mus" con aquellos derechos que más nos interesen.
2. La segunda reflexión es de carácter político. Algún país con un poco de cultura democrática y de visión a medio plazo, puede permitirse el lujo de cerrar todas las puertas a un futuro de solución negociada del conflicto vasco. Después de los rumores de desmarque de Batasuna de la violencia de ETA (anunciados incluso por Rubalcaba) es lógico ordenar la detención de quienes se consideran el sector blando de este mundo. Si alguien pretende alargar esto por más tiempo utilizando como única vía de salida la actuación policial que se lo diga así de claro a la sociedad vasca, pero que lo diga en las próximas elecciones y se deje de ambiguedades. Éste país y sus ciudadanos necesitan esperanza de futuro y de convivencia en paz, díganles Sres. Rubalca y Lopéz que a partir de ahora nos toca vivir sin esperanza...
miércoles, 14 de octubre de 2009
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